Migración y crisis de identidad




La migración (desde la deseada y elegida hasta la forzada) requiere atravesar caos, crisis y conflicto, suena duro pero es un hecho. En palabras de María Laura Esteban:
"La migración pone a prueba la identidad, la cuestiona, sacude y desafía. Exige un gran trabajo de reorganización y elaboración psíquica de los duelos y vivencias de desamparo", ¡es un proceso difícil!, así que somos valientes quienes tomamos la ruta migratoria.

La identidad del inmigrante sufre desde cambios observables como las modificaciones en la documentación: tipo y número de DNI, hasta internos y complejos como el cambio de actitud: se aprende a pedir ayuda y a aceptar roles que antes no se habrían considerado, lo que fortalece la flexibilidad mental.

Además, algunas veces aparece el sentimiento de invisibilidad o pérdida de valor personal, especialmente si el trabajo que se consigue es de menor cualificación con respecto al que se hacía en el país de origen. O peor aún: si no se encuentra empleo en el nuevo territorio.

Recuerda que tu valor (ni el mío) se perdió al cruzar una frontera. Nuestro valor no está relacionado con nuestra capacidad de hacer dinero ni por el cargo laboral que desempeñamos: lo que nos hace valiosos a todos los seres humanos son nuestros valores y nuestra manera de relacionarnos con quienes están a nuestro alrededor. 

Si no me crees debes ver el film "It's a Wonderful Life". Pero retomemos el tema migración y crisis de identidad...

¿Qué es la identidad?

Crisis de identidad

De acuerdo con el diccionario de la lengua española se define como:

"Conciencia que una persona o colectividad tiene de ser ella misma y distinta a las demás."

Entonces, con la inmigración nuestra conciencia sobre nosotros mismos se mueve y si tenemos la voz del saboteador interno con un volumen alto: ese movimiento nos lleva a lugares oscuros. 

2 herramientas para trabajar la crisis de identidad

Antes de migrar es útil hacer una lista con nuestras fortalezas y también con las oportunidades que sabemos que están disponibles para nosotros en el nuevo destino.

Si ya migraste y estás en plena crisis de identidad recuerda quien eres. Si solo ves oscuridad, pregúntate:

¿Quién soy?

Y puedes responder desde:

  • Tus valores: "Soy una persona que valora la honestidad y la tranquilidad".

  • Tu forma de relacionarte: "Soy una persona curiosa que hace muchas preguntas".

  • Tus pasiones e intereses: "Soy una persona apasionada por la música y la astrología".

  • Tu historia personal: "Soy alguien que ha aprendido a ser resiliente".

  • Tu esencia o tu manera de estar en el mundo: "Soy una persona que busca sentido en lo que hace".

¿Qué ocurre con la identidad en la migración?

En la experiencia migratoria nos vamos desprendiendo de ciertas etiquetas que nos definían o comenzamos a crear nuevas etiquetas. El proceso migratorio no termina nunca y pasa a formar parte de la propia identidad: ser inmigrante.

Puedes profundizar más con el texto  "La identidad en la inmigración" de María Laura Esteban.

Comentarios

  1. Una gran idea para un blog, por desgracia la inmigración siempre esta y estará de actualidad, parto de la base que por suerte, nunca he tenido que dejar mi casa, mi barrio ni mi gente, pienso que quien lo hace demuestra mucha valentía.

    ResponderBorrar
  2. Hola compi he leido tu blogger y guauuu es super interesante me encanta saber historias de superación de la vida misma. ¿Cuantás historias duras y a la vez reconfortante para ayudar a otras personas a seguir adelante y luchar por un futuro mejor. Te seguiré muy atenta y gracias por compartir estas experiencias

    ResponderBorrar
  3. Soy emigrante también, así que me siento muy identificada con lo que dices. Gracias por dar voz a lo que sienten muchos emigrantes cuando salen de su país.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario